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Hola mortales! de nuevo soy yo Haku! esta vez les traigo un post distino una historia que me parecio muy buena y para informarlos aqui la posteo.
Hideko tenÃa ocho años y era la hija menor de la familia Kawashima. Todas sus primas y hermanas la amaban y ella era muy feliz. Hideko tenÃa siempre el pelo recogido en dos coletas y todos que la veÃan en seguida quedaban imbuidos por su persona.
El dÃa que desapareció lloró toda la familia y todos los que la conocÃan. La policÃa mantenÃa la teorÃa de que habÃa sido secuestrada, pero, tres dÃas después de su desaparición nadie se habÃa puesto en contacto con la familia.
Era de noche, una noche calurosa de verano y Yoshi, el hermano mayor de Hideko, dormÃa prácticamente sin arroparse y sin ropa debido al calor, una camiseta de tirantes y los calzoncillos era lo único que llevaba.
Se oyó el rechinar de la puerta. Se oyó una respiración ajetreada. El colchón donde yacÃa se hundió por el peso de un cuerpo, cuando Yoshi bajó la vista su hermanita Hideko le estaba practicando una felación.
-¡Hi..hideko!
-Es asà como te gusta. ¿No hermanito? –Dijo sacándosela de la boca. –SÃ, estoy segura de que te encanta –Gimió mientras la devolvÃa a su boca.
Yoshi despertó y no habÃa ni rastro de Hideko, asà que fue a su escondite en el bosque y comprobó que siguiese allÃ.
En los alrededores del pueblo donde vivÃan habÃa inmensidad de bosques donde la policÃa habÃa rastreado por si fuese posible que se hubiese perdido, pero fue del todo infructuoso.
Yoshi, que no tenÃa amigos, se pasaba las tardes hasta el anochecer en una polvorienta cabaña medio corroÃda que se alzaba, o se caÃa, en mitad del monte.
La cabaña era de dos habitaciones, si es que a aquello se le podÃan llamar habitaciones. Era más bien una gran sala donde la cocina se fusionaba con la sala de estar en la que sólo habÃa platos llenos de moscas y gusanos amontonándose en una Babel de descomposición.
HabÃa un sofá mordido y rasurado en frente de un televisor que estaba conectado más al resultado de una pelea masiva de perchas y tendederos que a una antena.
HabÃa dos habitaciones menos desordenadas, una de ellas llena de ropa interior de mujer y con un fuerte olor de dudosa procedencia. En la otra habÃa tantos calcetines que a uno le hacÃa pensar en cuanta gente podrÃa haber vivido ahÃ. En el centro de la sala de estar, más bien de estar-si-puedes, habÃa una trampilla muy bien camuflada con las maderas del crujiente suelo. Al abrirla la luz revelaba una escalera de madera que prácticamente flotaba en diagonal hasta tocar con lo que parecÃa una playa, sÃ, el suelo tenÃa una gruesa capa de polvo.
Una cadena permitÃa en el pasado encender la luz, en el pasado, ahora ya no. El sótano en realidad servÃa, principalmente para almacenar en estanterÃas frascos llenos de clavos y herramientas varias, también pudo haber servido para almacenar comida, vestigio de ello son chorizos disfrazados de pasas que colgaban del techo. Ahora no era más que una bolsa de aire donde se criaban bacterias suficientes como para acabar con la vida del pueblo entero.
Tras encender Yoshi una lámpara de aceite se hizo la luz. Allà sobre una camilla de madera por la que ahora pululaban gusanos estaba tendida Hideko. No era como la gente la recordaba, ahora tenÃa una herida muy fea en la parte anterior de la cabeza y era más bien blanquecina, y su cuerpo estaba siendo asediado por algún que otro anélido. Su cuerpo estaba tendido mostrando a Yoshi la sangre seca que habÃa en su pelo y en la camilla asà como la hendidura de la herida.
-Hideko… -Su voz estaba entre cortada y sus manos temblorosas. Hideko lo siento mucho.
-No pasa nada hermanito. –La voz venÃa de Hideko pero no veÃa más que su nuca.
Yoshi miró al suelo.
-Tú eras la única que me entendÃa… No debà hacerlo.
-No es culpa tuya hermanito. Siempre es culpa de otro, tú no pudiste hacer nada.
-¡No! ¡Sà que pude! No debà dejarme llevar por la ira.
-Lo hiciste por amor hermanito, por amor a mÃ.
Yoshi cayó de rodillas sollozando, el polvo y arena acumulados se humedecieron por sus lágrimas.
-¡Lo siento mucho Hideko! ¡Te amo! ¡Te amo muchÃsimo! ¡¿Por qué tuviste que hacerlo!?
-No sé porqué lo hice hermanito. Estaba excitada, y era tan grande…
-¡Ya basta! ¡Cállate! –Prácticamente aulló Yoshi liberando ira, angustia y pena todo en uno. –Si no hubieses hecho eso… ¡Yo no habrÃa tenido que matarte!
El silencio invadió el territorio de las bacterias y sólo el llanto ahogado de Yoshi se podÃa oÃr. Éste se levantó y camino hacÃa el cuerpo.
-¿Hermanita?
Cuando giró el cuerpo su cara habÃa sido devorada por las ratas. Todo el lado izquierdo, su ojo, ya no estaba ahÃ, y todo el lado izquierdo de sus maxilares estaba resplandeciendo al aire cual mirÃada de perlas. Yoshi no pudo suportar el impacto de la visión y reculó bruscamente para devolver.
Lágrimas y vómito pintaban el grotesco cuadro en el lienzo de arena y polvo. La mirada que Yoshi alzaba hacÃa el cuerpo de su hermana pintaba otro muy distinto en el lienzo su mente.
Yoshi se subió en la camilla que crujió sobresaltándolo. Levantó la falda de su hermana y le bajó las bragas. El olor era muy fuerte pero él la penetró. Yoshi gemÃa mientras olÃa y besaba el cuello de su hermana. Tras un doloroso coito eyaculó abundantemente y tembloroso lloró al pie de la escalera.
En la mente de Yoshi se estaba representando todo un macabro espectáculo. El escenario era el mismo sótano. Pero los actores eran calaveras diáfanas que sonreÃan desde las tinieblas, claro, no podÃan hacer otra cosa. Los maxilares de las calaveras bajaban y subÃan dejando salir risas similares a las que harÃa un payaso si tuvieses una pesadilla con uno.
-¡Silencio! ¡Silencio! ¡Silencio! ¡Silencio! ¡Silencio! ¡Silencio! ¡Silencio! ¡Silencio! ¡Silencio! ¡Silencio! ¡Silencio! ¡Si..! –ProferÃa de manera frenética y casi histérica Yoshi mientras en posición fetal se tapaba los oÃdos y cerraba los ojos.
El Sol brillaba. La policÃa habÃa abandonado toda esperanza de encontrar a Hideko seis meses después. La familia y el pueblo seguÃan organizando búsquedas y repartiendo panfletos en las zonas más transitadas.
Yoshi caminaba bajo el Sol que no le proporcionaba casi calor de camino al instituto. Unas niñas de la edad de Hideko también iban de camino a la escuela. Ellas caminaban embebidas en su conversación sin percatarse de la presencia de Yoshi.
-¿Quieres follarme hermano mayor? –Dijo la que más lejos estaba de él. TenÃa dos coletas bajas y su pelo era de un color marrón claro. A pesar de que ya estaba lejos el podÃa oÃrlo.
-¿Y a mÃ? ¿Por qué no jugamos los tres eh? ¿Quedamos después de clase? –Dijo la segunda que tenÃa el pelo cortado como un casco.
Toda la gente estaba buscando a Yoshi, incluso su familia. Una señora lo habÃa visto llevándose a las niñas al bosque.
-¡Eh! ¡Aquà hay una cabaña! ¡Venid todos!
En el sótano Yoshi oyó como rompÃan la puerta.
-No pasa nada, no os preocupéis. Jamás encontrarán la trampilla (Risa nerviosa) estaremos a salvo.
Yoshi estaba penetrándolas rectalmente. Una habÃa muerto de un golpe de hacha en la cabeza, el golpe fue tan salvaje que entre los trocitos de cráneo se podÃa ver el cerebro. La otra habñÃa sido estrangulada.
-¡Chicos he oÃdo algo abajo!
-¿Qué, dónde?
Las calaveras comenzaron de nuevo a decorar el lienzo negro de las sombras y sus risas tiñeron el aire.
-¡Callaos! –Dijo inútilmente Yoshi, las calaveras parecÃan reÃrse de él.
-¿Lo habéis oÃdo? Es la voz de un chico. ¡Viene de abajo!
Golpes. Pasos. Más golpes.
Yoshi presa del terror se lanzo sobre el ennegrecido cuerpo de su hermana.
-¡Hermanita! ¡Hermanita! Ayúdame vienen a por mÃ, vienen a por mÃ. ¡Hermanita ayúdame! –Sus lágrimas caÃan sobre las cuencas vacÃas y la piel seca de su hermana.
-No temas por nada hermanito, yo siempre te cuidaré y estaré junto a ti. Desde el cielo.
Un crujido muy fuerte fue seguido de la lluvia de fragmentos de madera que habÃan pertenecido a la trampilla. Yoshi gritó, no sirvió de nada, el pueblo decidió tomarse la justicia por su mano y la policÃa no intervino.
Aquella noche el cuerpo linchado e irreconocible de Yoshi pendÃa colgado por el cuello de un árbol en lo más oscuro y profundo de aquél mismo bosque.
Y un chistesito:

esta va pa los skaters:



Información del Post

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Creado el: 29 de Enero, 2012. 06:33:15 pm
Categoría: Libros
Tags: historia terror Asesinato Y Necrofilia
Creado el: 29 de Enero, 2012. 06:33:15 pm
Categoría: Libros
Tags: historia terror Asesinato Y Necrofilia
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