19 de Mayo, 2012. 07:58:08 pm
Posteado por:

Splättêr Cãnibäl
Haku
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 El niño calavera  
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Hola mortales! de nuevo soy yo Haku! esta vez les traigo un post distino una historia que me parecio muy buena y para informarlos aqui la posteo.

Hideko tenía ocho años y era la hija menor de la familia Kawashima. Todas sus primas y hermanas la amaban y ella era muy feliz. Hideko tenía siempre el pelo recogido en dos coletas y todos que la veían en seguida quedaban imbuidos por su persona.

El día que desapareció lloró toda la familia y todos los que la conocían. La policía mantenía la teoría de que había sido secuestrada, pero, tres días después de su desaparición nadie se había puesto en contacto con la familia.

 

Era de noche, una noche calurosa de verano y Yoshi, el hermano mayor de Hideko, dormía prácticamente sin arroparse y sin ropa debido al calor, una camiseta de tirantes y los calzoncillos era lo único que llevaba.

Se oyó el rechinar de la puerta. Se oyó una respiración ajetreada. El colchón donde yacía se hundió por el peso de un cuerpo, cuando Yoshi bajó la vista su hermanita Hideko le estaba practicando una felación.

-¡Hi..hideko!

-Es así como te gusta. ¿No hermanito? –Dijo sacándosela de la boca. –Sí, estoy segura de que te encanta –Gimió mientras la devolvía a su boca.

Yoshi despertó y no había ni rastro de Hideko, así que fue a su escondite en el bosque y comprobó que siguiese allí.

En los alrededores del pueblo donde vivían había inmensidad de bosques donde la policía había rastreado por si fuese posible que se hubiese perdido, pero fue del todo infructuoso.

Yoshi, que no tenía amigos, se pasaba las tardes hasta el anochecer en una polvorienta cabaña medio corroída que se alzaba, o se caía, en mitad del monte.

La cabaña era de dos habitaciones, si es que a aquello se le podían llamar habitaciones. Era más bien una gran sala donde la cocina se fusionaba con la sala de estar en la que sólo había platos llenos de moscas y gusanos amontonándose en una Babel de descomposición.

Había un sofá mordido y rasurado en frente de un televisor que estaba conectado más al resultado de una pelea masiva de perchas y tendederos que a una antena.

Había dos habitaciones menos desordenadas, una de ellas llena de ropa interior de mujer y con un fuerte olor de dudosa procedencia. En la otra había tantos calcetines que a uno le hacía pensar en cuanta gente podría haber vivido ahí. En el centro de la sala de estar, más bien de estar-si-puedes, había una trampilla muy bien camuflada con las maderas del crujiente suelo. Al abrirla la luz revelaba una escalera de madera que prácticamente flotaba en diagonal hasta tocar con lo que parecía una playa, sí, el suelo tenía una gruesa capa de polvo.

Una cadena permitía en el pasado encender la luz, en el pasado, ahora ya no. El sótano en realidad servía, principalmente para almacenar en estanterías frascos llenos de clavos y herramientas varias, también pudo haber servido para almacenar comida, vestigio de ello son chorizos disfrazados de pasas que colgaban del techo. Ahora no era más que una bolsa de aire donde se criaban bacterias suficientes como para acabar con la vida del pueblo entero.

Tras encender Yoshi una lámpara de aceite se hizo la luz. Allí sobre una camilla de madera por la que ahora pululaban gusanos estaba tendida Hideko. No era como la gente la recordaba, ahora tenía una herida muy fea en la parte anterior de la cabeza y era más bien blanquecina, y su cuerpo estaba siendo asediado por algún que otro anélido. Su cuerpo estaba tendido mostrando a Yoshi la sangre seca que había en su pelo y en la camilla así como la hendidura de la herida.

-Hideko… -Su voz estaba entre cortada y sus manos temblorosas. Hideko lo siento mucho.

-No pasa nada hermanito. –La voz venía de Hideko pero no veía más que su nuca.

Yoshi miró al suelo.

-Tú eras la única que me entendía… No debí hacerlo.

-No es culpa tuya hermanito. Siempre es culpa de otro, tú no pudiste hacer nada.

-¡No! ¡Sí que pude! No debí dejarme llevar por la ira.

-Lo hiciste por amor hermanito, por amor a mí.

Yoshi cayó de rodillas sollozando, el polvo y arena acumulados se humedecieron por sus lágrimas.

-¡Lo siento mucho Hideko! ¡Te amo! ¡Te amo muchísimo! ¡¿Por qué tuviste que hacerlo!?

-No sé porqué lo hice hermanito. Estaba excitada, y era tan grande…

-¡Ya basta! ¡Cállate! –Prácticamente aulló Yoshi liberando ira, angustia y pena todo en uno. –Si no hubieses hecho eso… ¡Yo no habría tenido que matarte!

El silencio invadió el territorio de las bacterias y sólo el llanto ahogado de Yoshi se podía oír. Éste se levantó y camino hacía el cuerpo.

-¿Hermanita?

Cuando giró el cuerpo su cara había sido devorada por las ratas. Todo el lado izquierdo, su ojo, ya no estaba ahí, y todo el lado izquierdo de sus maxilares estaba resplandeciendo al aire cual miríada de perlas. Yoshi no pudo suportar el impacto de la visión y reculó bruscamente para devolver.

Lágrimas y vómito pintaban el grotesco cuadro en el lienzo de arena y polvo. La mirada que Yoshi alzaba hacía el cuerpo de su hermana pintaba otro muy distinto en el lienzo su mente.

Yoshi se subió en la camilla que crujió sobresaltándolo. Levantó la falda  de su hermana y le bajó las bragas. El olor era muy fuerte pero él la penetró. Yoshi gemía mientras olía y besaba el cuello de su hermana. Tras un doloroso coito eyaculó abundantemente y tembloroso lloró al pie de la escalera.

En la mente de Yoshi se estaba representando todo un macabro espectáculo. El escenario era el mismo sótano. Pero los actores eran  calaveras diáfanas que sonreían desde las tinieblas,  claro, no podían hacer otra cosa. Los maxilares de las calaveras bajaban y subían dejando salir risas similares a las que haría un payaso si tuvieses una pesadilla con uno.

-¡Silencio! ¡Silencio! ¡Silencio! ¡Silencio! ¡Silencio! ¡Silencio! ¡Silencio! ¡Silencio! ¡Silencio! ¡Silencio! ¡Silencio! ¡Si..! –Profería de manera frenética y casi histérica Yoshi mientras en posición fetal se tapaba los oídos y cerraba los ojos.

 

El Sol brillaba. La policía había abandonado toda esperanza de encontrar a Hideko seis meses después. La familia y el pueblo seguían organizando búsquedas y repartiendo panfletos en las zonas más transitadas.

Yoshi caminaba bajo el Sol que no le proporcionaba casi calor de camino al instituto. Unas niñas de la edad de Hideko también iban de camino a la escuela. Ellas caminaban embebidas en su conversación sin percatarse de la presencia de Yoshi.

-¿Quieres follarme hermano mayor? –Dijo la que más lejos estaba de él. Tenía dos coletas bajas y su pelo era de un color marrón claro. A pesar de que ya estaba lejos el podía oírlo.

-¿Y a mí? ¿Por qué no jugamos los tres eh? ¿Quedamos después de clase? –Dijo la segunda que tenía el pelo cortado como un casco.

 

Toda la gente estaba buscando a Yoshi, incluso su familia. Una señora lo había visto llevándose a las niñas al bosque.

-¡Eh! ¡Aquí hay una cabaña! ¡Venid todos!

En el sótano Yoshi oyó como rompían la puerta.

-No pasa nada, no os preocupéis. Jamás encontrarán la trampilla (Risa nerviosa) estaremos a salvo.

Yoshi estaba penetrándolas rectalmente. Una había muerto de un golpe de hacha en la cabeza, el golpe fue tan salvaje que entre los trocitos de cráneo se podía ver el cerebro. La otra habñía sido estrangulada.

-¡Chicos he oído algo abajo!

-¿Qué, dónde?

Las calaveras comenzaron de nuevo a decorar el lienzo negro de las sombras y sus risas tiñeron el aire.

-¡Callaos! –Dijo inútilmente Yoshi, las calaveras parecían reírse de él.

-¿Lo habéis oído? Es la voz de un chico. ¡Viene de abajo!

Golpes. Pasos. Más golpes.

Yoshi presa del terror se lanzo sobre el ennegrecido cuerpo de su hermana.

-¡Hermanita! ¡Hermanita! Ayúdame vienen a por mí, vienen a por mí. ¡Hermanita ayúdame! –Sus lágrimas caían sobre las cuencas vacías y la piel seca de su hermana.

-No temas por nada hermanito, yo siempre te cuidaré y estaré junto a ti. Desde el cielo.

Un crujido muy fuerte fue seguido de la lluvia de fragmentos de madera que habían pertenecido a la trampilla. Yoshi gritó, no sirvió de nada, el pueblo decidió tomarse la justicia por su mano y la policía no intervino.

Aquella noche el cuerpo linchado e irreconocible de Yoshi pendía colgado por el cuello de un árbol en lo más oscuro y profundo de aquél mismo bosque.

Y un chistesito:



esta va pa los skaters:






Información del Post
 9483 Visitas0 Favoritos 10 Puntos
Creado el: 29 de Enero, 2012. 06:33:15 pm
Categoría: Libros
Tags: historia  terror  Asesinato Y Necrofilia 
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8 Comentarios
#1 hell_mira | 29.1.2012 20:47:56 dijo:
Muy bueno,  


#2 nikonchadetumadre | 30.1.2012 00:40:37 dijo:
 


#3 Android Vampire | 31.1.2012 01:11:52 dijo:
Chingón, esta padre


#4 CRAZYBASTARD | 31.1.2012 04:03:18 dijo:
medio chafa


#5 Locurafull666 | 31.1.2012 08:03:45 dijo:


#6 valsapena | 3.2.2012 08:20:04 dijo:
bueno aunque en su climax deja mucho que desear          


#7 bloody_man | 7.2.2012 07:14:07 dijo:
Muy bueno man


#8 thc4life | 8.2.2012 05:16:13 dijo:
interesante historia y no me la suda


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