Un cuento para esta noche IV

Categoría: Off Topic | 08.11.2017 a las 04:09 hs
Necrofilia

La bocina de la formación, llegando a la estación Villegas, me dio la señal para salir de donde me escondía. Gendarmería, del otro lado de la villa Puerta de Hierro y sobre la ruta, paraba autos y controlaba quienes entraban a pegar gilada entre los pasillos a los mataguachos, que esperaban clientes cada media hora.
Sin luces, y aprovechando la salida de fisuras de los vagones, encaré unos cincuenta metros adentro, por las vías, para escurrirme por un alambrado que me comunicaba al paredón que iba a trepar. Como fantasmas o zombies de negro que solo se les veía la cara cuando le daban mecha a las pipas de paco, los que se agazapan al abrigo de la oscuridad para evitar a los policías, me vieron cruzar con una bolsa negra en donde tenía las herramientas y una mochila. Uno de ellos, desde la espesura de los yuyos, me gritó algo que no terminé de entender y no respondí. Me quedé mirando hacia esa oscuridad entrecortada por calles apenas iluminadas y ví como dos bultos se pararon y venían a donde me encontraba. Por un momento pensé que venían a afanarme y me metí detrás del alambrado, observandolos. Pero siguieron corriendo. Subí el paredón lo más rápido que pude, pero con la bolsa en la mano no fue fácil.
Una vez arriba, no calculé bien la distancia con el suelo, así que cuando me tiré, caí tan mal que quedé en el piso un largo rato. los perros del lugar ladraron, no moví un músculo por varios minutos. de todas formas necesitaba reponerme de semejante golpe.
La oscuridad era total. El viento levantó de pronto y el sonido de los árboles me encantó como banda sonora para lo que iba a hacer.
El encargado del lugar tenía conocimiento de mis actividades y no le hacía ninguna gracia que haya tomado repercusión en los medios nacionales. Y como si hubiese adivinado, que estaba ahí, su linterna pasó de un lado a otro muy cerca mio.
Cuando se fue, corrí agachado hasta mi objetivo. Mi sangre hirvió y mi corazón golpeaba tan fuerte que me hacia doler el pecho. Mis dedos me dolían de los nervios. No me importaba. Era el momento que esperaba.
Me puse a excavar sin descanso, la tierra estaba suelta. De mi perversión sacaba una fuerza sobrehumana para hacerlo rápido y con cuidado para no hacer mucho ruido, fue entonces que me perdí. Me pasó lo mismo las últimas veces, creí que estaba volviéndome una bestia.
Reaccioné cuando llegué a tocar madera debajo de mis pies. Volví al mundo. Los perros del barrio ladraban mucho, no tenía idea desde que momento, las luz de la linterna me pasó muy cerca unas tres veces. Muy agitado esperé a que desaparezcan.
Después de unos minutos, ya solo nuevamente, el vaho llegó por fin a mis fosas nasales, no habían pasado ni una semana. Solo cinco días. Lo sé porque había ido a su funeral.
Me excitaba tanto que sentía que me iba a dejar llevar, pero no podía perderme en la locura, era muy peligroso si me llegaban a encontrar.
Le di fuertes y certeros golpes a la tapa, que no fueron nada silenciosos, y abrí el féretro.
Ahí bajo una efímera luz de luna, asomaba entre las nubes, ella me dio la bienvenida. Descansaba en paz, por ahora.
La boca se le estaba abriendo, porque seguro el pegamento que usaron no era muy bueno. Me agaché y la besé en la boca y en el cuello con delicados besos. Mi amante tenía varios lugares hundidos en la cabeza, pero no me importaba, ella era especial. Estaba muerta.
Con un cutter le abrí el vestido, vi con ternura que la vistieron con ropa interior. Me pregunté en ese momento si alguien en la morgue ya la habían tomado antes que yo, me dio algo de asco pero ya estaba ahí. No podía desaprovechar esa oportunidad. Subí a buscar la mochila y saqué un termo con agua caliente, lo abrí y la mojé para ablandarla todo lo posible. Me bajé los pantalones, y mientras le comía a mordiscos los pechos frios, me acomodé para llegar al cielo. Que delicia de placer, era mía, la deseaba tanto que cuando la mataron sentí que era mi oportunidad. Mis ojos que por momentos perdía el foco de mi visión, me abandonaron dejándome ciego y me perdí en éxtasis de degeneración. No podía resistirme más a mis instintos. con el cutter la cortaba mientras la cojia , estaba incomodo y me quise matar por no pensar en traer una sierra como para llevarme un pedazo de ella y continuar en otro momento.
Cuando recobre el conocimiento, estaba aún sobre ella. Se encontraba despedazada debajo mio. Y yo bañado en sangre.
Un perro me ladraba aterrados, yo comencé a estarlo también, ¡me descubrieron!
Cuando salí de la fosa, el cuerpo del vigilante estaba desparramado y mutilado.
No entendía nada, me dolían las manos. Cuando las revisé me faltaban las uñas de tres dedos.
Las sirenas me alertaban de lo que me iba a pasar si me encontraban ahí.
Salí corriendo y salté el paredón. Cuando me levanté de la caída intente escapar, pero me había lastimado el tobillo.
Con mucho esfuerzo llegué al alambrado del tren. Me tuve que sacar la mochila para poder pasar. Entonces, y sin que me de cuenta de que alguien estaba atras mio, senti que me clavaban una punta en la espalda. Traté de irme como sea, pero me agarró y me apuñaló varias veces y quedé sobre el pasto húmedo, lleno de basura.
Me levantó para cruzar las vías y llevarme la casa abandonada, en donde me escondí un rato antes, ahí me soltó. Caí pesado y todo doblado, grité y las lágrimas me salieron solas.
― Sabía que eras vos ― me dijo.
Yo veia todo borroso, tosía sangre mientras intentaba incorporarme.
― Viniste por la Daiana, no? te vimos con el chino mientras te metias. Él me decía que no, que no eras vos. Me quiso parar para que no te vaya a buscar. Pero yo sabía bien que eras vos, guacho. Estando escabio contabas que te cabía hacer esas cosas. Y no tuviste mejor idea que meterte con mi hermana, la re concha de tu madre ― no gritaba, el pepo no gritaba. Hablaba bajo, y la verdad, eso me asustaba más.
Me dolía todo el cuerpo y me ardía en todos los lugares en donde me apuñaló. Él me miró un rato y sin decir nada salió. La casa pegada a las vías, casi destruida, llena de yuyos y las ratas que se escuchaban cerca eran todo lo que me rodeaba. La villa estaba cruzando la ruta. El tren apareció de nuevo atras mio y todo vibró.
El pepo volvió con un machete y un bidón con un líquido cargado un poco más de la mitad.
― ¿Sabes qué guacho?, vos me la vas a pagar. ¿lo viste cómo quedó el otro puto que te quiso ayudar? ¿ lo viste? ― con la cabeza me señalaba algo atras mio.
Giré la cabeza y ahí, bañado en sangre, hecho mierda, el chino. Muerto.
Grité. Desde ahí, una vez tras otra me descargaba golpes que se hundían en mi carne, gritaba sin pronunciar sonido.
Cuando ya no aguanté más, quise levantar el brazo para cubrime, pero fue imposible, el machete se enterró, clavandose y partiendome la clavícula. Pero le fue sencillo sacarlo. Me puso su pie en el pecho y tiró.
Él ya estaba cansado. Mientras que yo, casi muerto.
Acercó el bidón lo abrió para rociar lo que parecía nafta o gasoil sobre todo lo que tenía delante de él. Menos a mi.
― Vos te vas a morir despacio, la concha de tu madre.
Hizo una antorcha con papel de diarios y lo encendió con su encendedor azul que le había regalado yo esa misma mañana. Lo arrojó y salió.
Cerré los ojos y sentí calor. Mucho calor. Escuché explosiones y todo se puso negro.
Cuando me desperté, una enfermera gorda con cara de orto vino a verme. Me dijo que la policía estaba afuera y se fue.
Luego me enteré que cuando el pepo salió y gendarmería vio fuego, lo quisieron agarrar, él peló el fierro y en un rato lo mandaron a la morgue. El chino ya estaba muerto y que yo me había salvado de pedo, pero igual me iba a comer unos años, que al final fue en Marcos Paz, porque encontraron mis cosas y todo lo que hice esa noche y las demás noches.


Y como ya me largaron y estoy en la calle, me subí al paredón y trato de calcular bien la caída, me traje la sierra. Así es más tranquilo.



Un cuento para esta noche IV

9 Comentarios

Cargando comentarios espera un momento...

Para poder comentar necesitas estar Registrado. O.. ya tienes usuario? Logueate!
New Full User
hitokiri
Información
Rango: New Full User
Pais: AR
Genero: Hombre
Estado: Usuario Offline
Relacionados
Tags
Ayuda Protocolo Report Abuse - DMCA Términos y condiciones Privacidad de datos Basado en PHPost Copyright © 2014 Goringa